Vistas de página en total

lunes, 14 de mayo de 2012

Stay.

Me gusta escuchar tu voz, espero que te vaya bien, y si alguna vez llamas o preguntas, estoy sola, aquí, esta noche, perdida, aquí, en este momento, el tiempo sigue pasando, y si pudiera tener sólo un deseo, te tendría a mi lado. Te quiero más de lo que te quería antes, no ha cambiado nada, nadie puede ocupar tu lugar. Se vuelve más difícil cada día. Dime que me quieres más de lo que me querías antes, siento que sea así, pero estoy volviendo a casa, estaré volviendo a casa y si me pides que me quede, me quedaré. Sigo intentando vivir sin ti, caen lágrimas de mis ojos, estoy sola y me siento vacía. Me pongo a mirar las estrellas esperando a que tú hagas lo mismo, de alguna manera te siento más cerca y puedo escucharte decir, te quiero. No quiero perderte nunca y si tuviera que elegir te elegiría a ti, así que quédate, quédate siempre. Eres el único al cual me puedo aferrar, y si me dices que me quede, me quedaré.

sábado, 12 de mayo de 2012

Te quiero cuando tienes frío estando a 21ºC, te quiero cuando tardas una hora para pedir un bocadillo, adoro la arruga que se te forma aquí cuando me miras como si estuviera loco, te quiero cuando después de pasar el día contigo mi ropa huele a tu perfume y quiero que seas tú la última persona con la que hable por las noches. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible.

Los días contados

Una semana un mes de abril, 170 horas a tu lado. Noches y noches sin dormir, siempre tuvimos los días contados. Vimos muchas puestas de Sol, amanecíamos siempre borrachos, nunca decíamos adiós, nunca supimos que algo había empezado. Me acuerdo, de tus prontos, tus movidas, de tus idas y venidas, de tus fobias y tus tirias. No sabes todo lo que me arrepiento, cuando sueño que estoy dentro, de tus piernas todavía. Puse rumbo a ningún lugar, todo este tiempo he estado tan perdido, amigo de la soledad, soy como un caminante sin camino. Todo acabó y fue tan fugaz, no terminamos lo que construímos, ahora nos toca recordar, que somos marionetas del destino.

Llueve.


- Llueve. Las gotas chocan contra el asfalto que recubre esta gran ciudad. De mis dedos colgaba un desgastado cigarro del que pocas caladas había saboreado. Observo tu casa, tu luz aún prendida, tu rostro desvelado frente al cristal. Aquí una se muere de frío. Ahí dentro el calor mata por dentro. Ni siquiera las pocas caladas que le quedan a mi amargo tabaco llenan mi vacío gélido. Tampoco el vacío existencial de tus besos, de tus sábanas cálidas en noches de invierno. Tampoco los sentimientos que desprendían mis poros al verte a ti frente a mi puerta , con las esperanzas por los tobillos y la dignidad a la altura de tus zapatos. Nada queda de esa sensación. Ni siquiera tu voz susurrante al viento.